M.

En algún momento, te crees invencible. No tienes miedo de nada, y piensas que el mundo está a tus pies. Después, ese momento muere. Y te das cuenta de que no eres más que un niño asustado al borde de un precipicio. Que ni siquiera eres todo lo libre que soñabas con ser.
En algún momento, te das cuenta de que no eres la persona que creías ser. Y te das cuenta de que ya no hay marcha atrás.
El tiempo ha pasado, y ahora, todo ha quedado demasiado lejos. Y todo lo que tenías que decir, murió en el pasado.

Pero tu corazón sigue latiendo.

¿Y qué puedes hacer tú?


No hay comentarios:

Publicar un comentario