“Si te levantas temprano, eres capaz de
ver una visión de la ciudad que nadie tiene. Es el momento exacto en el que no
hay luz, pero tampoco es todo oscuridad pura. El momento en el que la ciudad ya
no duerme, pero tampoco está despierta, sino que se despereza con suavidad. El
momento en que los primeros pájaros entonan sus cantos, y los primeros coches
encienden sus motores. Si tienes suerte, y es invierno, verás salir humo de las
primeras chimeneas, y verás a las estrellas enviando pestañeos de despedida.
Algún gato perdido sobrevolando algún tejado. Quizás alguna bruja que vuelve a
su guarida tras sus paseos nocturnos, quién sabe. Ese momento mágico en el que
todo deja de ser para ser otra cosa, en el que todo deja de ser lo mismo, para
ser algo idéntico y diferente al mismo tiempo. El momento en el cuál la
imaginación y el tiempo se juntan para dar paso a la magia”.
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