Subió al tejado y oteó el horizonte, y allí estaba ella, con su pelo rojizo ondeando.
-¿Y tú por aquí?
Para variar, ni se limitó en responder. Ni que le hiciese falta.
-¿Vas a volver a irte?
Negó despacio, y bueno, la Cazadora dejó escapar un suspiro de alivio, para qué negarlo.
-Te tomas el destino demasiado en serio, Alistair.
-Me gusta creer que el universo no es tan vago.
-Entonces... ¿nos vamos?
-Qué remedio, ¿no?
Tenía una sonrisa demasiado bonita, maldita chica dragón.
-Todo esto es culpa tuya y lo sabes.
-Siempre he sido demasiado guapa, Alistair.
¿Y qué podía hacer ella que no fuese sonreír?
El 28 de septiembre hará tres meses desde que volví a casa.
El 28 de septiembre ya no estaré en casa.
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