Farewell.

Inspira.
Expira.


¿Notas eso? Es el aire queriendo pasar a través de tus pulmones, y tus pulmones intentando ahogarte. Pero tus pulmones aquí no tienen más decisión que tú, así que despacio. Cuanto más rápido lo hagas, peor será. Si exiges más, vas a necesitar más. Sólo mantén la calma.

Lo estás haciendo bien, aunque creas que no.
Nunca lo crees.


No es para tanto, estás manteniendo bien la calma. Al menos estás quieta, todavía eres capaz de contar los latidos de tu corazón. Uno, dos, diez, treinta. Te enseñaron a controlarlo, y aunque nunca lo has conseguido, nunca es tarde.

Cuenta hasta diez.
O hasta veinte.

Encaja los latidos. Haz que no entren más de cien en un minuto. No puedes permitirte más de cien en un minuto. Cuenta, sigue contando. Latidos, ovejitas, tonos de verde en las hojas del cactus.

No llores.
A no ser que te haga sentir mejor.

Y si lloras, que no te altere. Que no altere tu corazón, ni tu respiración. Que no te haga temblar. Sólo deja que fluya, te sentirás mejor.

Cálmate. 
Nunca pierdas el sentido de lo que te rodea.

Cinco cosas que puedes ver. Cuatro que puedes tocar. Tres que puedes escuchar. Dos que puedes oler. Una que puedes saborear. Aunque sea agua con sal. Mantén los pies en la tierra.

No estás sola.
Escríbelo. 

1 comentario:

  1. Hale, vuelvo a intentarlo D:
    Me ha parecido precioso, de una delicadeza infinita y... bueno, eso, me ha llegado a la patatuela. Escribes de maravilla. Es una maravilla.
    Un beso,
    C.

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