La estabilidad, las ganas. La vida.
Tengo miedo a salir a la calle y no verla igual, a dormir por las noches y que no sea igual, a hablar con ella y que no sea igual.
Tengo miedo a perder el móvil, o el autobús. Eso explica por qué siempre llevo las cosas importantes en la mano o por qué planifico cada minuto intentando no llegar tarde jamás. También me asusta perder el tiempo.
Tengo miedo a perder la cabeza. A despertarme un día, y que de nuevo, no sea yo quien piensa.
Tengo miedo a perderle.
A perderles.
Tengo miedo a perder la oportunidad que podría cambiarlo todo.
Pero con el ritmo que el mundo lleva, con el cambio frenético de días, de meses, de estaciones; cómo no voy a tener miedo de perderlo todo. Cómo. Cada día cambian tantas cosas que necesito cabos para poder mantener conmigo todo lo que quiero mantener. Perder cosas por el camino es lógico, es normal. Es humano.
Así que me da que esta vez no me queda otra.
Habrá que perder el miedo.
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