Y es que siempre hay que buscar un culpable que no seas tú mismo.

¿Notas eso? Son sus pasos alejándose.
¿Y eso otro? La constancia de saber que no le verás más.
¿Y sabes qué más? El sentimiento de culpa que impregna el ambiente. Culpas a la distancia, por haberos alejado. Al tiempo, por haber matado la esperanza que tenías en esto. Culpas a "terceras personas", por haber creado diferencias entre vosotros.  
Quieres saber qué pasó. Por qué ahora mismo se está alejando de ti.
Sabes que el tiempo que ha pasado, ya no va a volver.
Y sigues buscando culpables. Y sabes que ya no eres quién solías ser. Que has perdido parte de quién eras, y que esa parte ahora mismo va tras él. 
¿Por qué muere esto? ¿Por la distancia? ¿Por el tiempo? ¿El cosmos? ¿La inspiración divina? ¿Cotillas? ¿Terceras personas? ¿Amantes secretos a las tres de la madrugada en habitaciones de terciopelo granate?
No.
No busques culpables.


La culpa es tuya.

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