Y nada, de rodillas a recoger el desastre del suelo.
Para más drama, estoy descalza. En fin. Una herida más, una herida menos. Algunos dirían que parece que me autolesiono. Realmente no tengo ni idea de cómo me hago ninguna de ellas.
Aún encima, y para joderme un poco más, no sólo no veo las estrellas, sino que por culpa de la maldita contaminación lumínica ni siquiera sé si están ahí.
Y entre litros de cafeína y abstinencia de alcohol, aquí estoy yo. Calculando mentalmente las horas que me he pasado en vela en lo que va de verano. Siempre me pierdo al llegar a las veintisiete. Y da igual lo rápido que cuente hasta ahí. Desde el veintinueve de junio, no hay más que contar.
En fin. Siento que una parte de mí se ha ido perdiendo desde entonces. La única que realmente me gustaba ser.
Pero bueno, el pasado es lo que tiene. Nunca gusta visto desde aquí.
En fin. A quién le importa.
La cuestión es que hoy me queda una larga noche por delante, y no parece que vaya a acabar pronto.
Y además me comunican que la Osa Mayor está demasiado baja.
Pues nada, buena noche para las desgracias.
Aún me quedan muchas horas despierta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario