S.


La primera vez que oí que las estrellas morían, creo que no tenía más de 6 años.
Y creo que nunca se me ha dado bien aceptar la muerte. Y mucho menos de algo tan... Inalcanzable.
Supongo que la historia que me contaron era sólo un cuento para niños.
Hoy, ya no soy una niña. Bueno, en algunos aspectos de la palabra. En otros (véase altura, véase mentalidad), digamos que no he crecido demasiado.
Pero aún así, y aunque los conceptos de distancia y muerte han cambiado mucho para mí en estos años, yo sigo recordando que quise salvar a aquella estrella.
Y aquí estoy.
Algún día, si el tiempo y el dinero lo permiten, alguien vivirá mucho más cerca de las estrellas de lo que lo hace ahora.
Y sí, sé que es difícil.
Y sí, sé que estoy loca.
Y sí, estoy segura de que esto es lo que quiero.

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