War is over.

Yo creo que ya está bien. Que ya deberíamos estar cansados de todo esto. De ver como los negros o los chinos son menos entre nosotros. ¿Por qué valemos más? Porque queremos. Simplemente, porque no nos interesa que ellos valgan lo mismo que nosotros.
A veces, esto parece un maldito chiste. Porque parece que un blanco vale más.
No hay clases sociales. Hay dos lados separados por un muro.
Y da igual lo que digamos. Si nadie nos quiere oír, no nos van a oír. Porque los papeles dicen mucho, pero hacer no se hace nada.
Es triste cuando veo a dos niños de razas diferentes jugando juntos sin mayor diferencia. Porque veo que sólo un niño puede entender que el color no importa.
Los sentimientos dejaron de existir en el preciso momento en el que el corazón hizo diferencias.
Ya no merece la pena luchar por un mundo mejor. Ahora hay que luchar por tener un mundo. Simplemente.
¿De qué vale ser bueno? De nada. Porque nadie te va a valorar.
¿Dónde han quedado los países? ¿Las fronteras? Ahora todo es uno. Una masa de gente distinta, que se odian.
Me odio a mí misma por ser como soy. Por pertenecer a esta sociedad. A una sociedad de chantajistas y asesinos.
¿Quién eres? Descríbete. Mira al chico negro que tienes al lado. Descríbele. A lo mejor te das cuenta, que el repugnante eres tú.
¿Qué importa lo que digamos? Nada vale. Todos oyen. Nadie escucha.
Tu coche es japonés. Tu pizza es italiana. Tu cerveza es alemana. Tu vino es español. Tu democracia es griega. Tu café es brasileño. Tu té es chino. Tu reloj es suizo. Tu moda es francesa. Tu camiseta es India. Tus zapatos son made in Malasia. Tu radio es coreana. Tu vodka es ruso… ¿Y te quejas de que tu vecino es inmigrante?
Es fácil. Hay miles de formas de decirlo. Miles de palabras que puedan significar ésto. Pero la idea es simple.
En este mundo, la igualdad está en la lucha.
Como arma.

"Las guerras seguirán existiendo mientras el color de la piel sea más importante que el de los ojos".

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