Se conocieron en el umbral de la puerta a una habitación que para él fue desidia y para ella infierno, y cuenta la historia que mientras él intentaba convencerla de que de las cenizas se renace, ella tenía problemas para aceptar que no hay mal que cien años dure.
Y nunca fue necesaria una condena tan larga para que sus caminos se intercalasen de maneras complejas e intrincadas, sin permitir que se olvidasen pero tampoco que disfrutasen del sabor del otro en la boca.
Así que al final, el miedo intentó convencerles de que él siempre vence, de que era una historia de amor, pero claramente, no una con final feliz.
Pero no es ningún secreto que es el tiempo, y no el miedo, quien escribe los finales.
Así que al final, el miedo intentó convencerles de que él siempre vence, de que era una historia de amor, pero claramente, no una con final feliz.
Pero no es ningún secreto que es el tiempo, y no el miedo, quien escribe los finales.
I don't care what I've got to lose.
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